

La criba rotativa se utiliza principalmente para eliminar el polvo y la arcilla mezclados con la chatarra de cobre. Este tratamiento ayuda a reducir la cantidad de escoria y la pérdida de cobre durante el proceso de refinación.
Desempeña un papel crucial en el pretratamiento previo a la fundición o fusión, mejorando la calidad general del cobre de entrada y aumentando la eficiencia de las operaciones de refinación posteriores.
Al garantizar chatarra de cobre más limpia, no solo se reducen los costos de procesamiento, sino que también aumentan las tasas de recuperación de metal.
La criba rotativa está montada sobre el bastidor en posición inclinada. El motor, mediante un reductor, impulsa la unidad rotativa para que gire sobre su eje. Al entrar en la criba, el material se inclina y rueda bajo la rotación de la unidad rotativa. El material apto se descarga por la salida situada en la parte inferior trasera de la criba, mientras que el material no apto se descarga por la salida situada en la parte posterior.
El volteo y el rodamiento de los materiales dentro de la criba rotativa ayudan a expulsar cualquier material que pueda quedar atascado en los orificios de la criba, evitando así las obstrucciones.
Este movimiento de rodadura no solo separa las partículas más finas, sino que también limpia continuamente la superficie de la pantalla, manteniendo un rendimiento eficiente sin intervención manual.
En cada sección del tambor se pueden aplicar diferentes tamaños de malla, lo que permite un proceso de cribado por etapas basado en el tamaño de las partículas.
Diseño de pantalla segmentada
El cilindro de la criba rotativa suele estar dividido en varias secciones. Los orificios están dispuestos de menor a mayor tamaño, y cada sección tiene el mismo tamaño de abertura para sus orificios de cribado.
Este cribado progresivo garantiza una separación precisa de los materiales, desde el polvo fino hasta las partículas de arcilla más grandes, lo que mejora la precisión del cribado y minimiza el arrastre de impurezas.
Separación eficiente
La criba rotativa está diseñada para separar eficazmente el polvo y la arcilla mezclados con chatarra de cobre, reduciendo significativamente la formación de escoria y la pérdida de cobre durante el refinado.
El uso de materias primas de cobre más limpias da como resultado productos finales de mayor pureza y reduce la necesidad de costosos aditivos de refinación.
Operación de autolimpieza
El movimiento de rodadura continuo dentro del tambor ayuda a expulsar cualquier material que pueda obstruir los orificios de la rejilla.
Este mecanismo de autolimpieza garantiza un tiempo de inactividad mínimo, un mantenimiento reducido y una eficiencia operativa constante.
Diseño robusto y de bajo mantenimiento
Fabricada con materiales resistentes al desgaste y con una estructura reforzada, la criba rotativa es apta para un funcionamiento continuo en entornos industriales exigentes.
Su baja vibración y bajo nivel de ruido durante el funcionamiento lo hacen ideal para depósitos de chatarra de cobre e instalaciones de reciclaje.